martes, 16 de junio de 2009

Y decime che, esta caro Europa?

Respuesta a)
la ultima vez que estuve en Bélgica, el euro estaba a tres pesos, entonces la única comida que me atrevía a pagar eran las papas fritas.

6 largos años después todo parece distinto, incluso el euro pasa los 5 pesos, por eso la única comida que me atrevo a pagar son las papas fritas.

Por suerte algunas cosas no cambian y lo hacen a uno sentirse joven .
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Respuesta b)
Supongo que tiene toda la lógica que el vuelo que me costo 5 euros haya tardado dos horas, ya que el colectivo desde el aeropuerto al centro cuesta 10 porque tarda solo una...

Estambul

En Estambul hay muchos gatos. Por todas partes se los ve.

Y están tristes.

Una ciudad de gatos tristes no puede ser sino una ciudad triste.

Una ciudad que conoció el esplendor, que vio pasar conquistadores, algunos que desde aquí partieron, y varios otros que vieron agotada aquí la gloria de su marcha.

En Estambul, hoy, Europa esta a la vuelta de la esquina. Ahí nomas, cruzando el Bósforo se llama europa, basta fijarse en un mapa. Avanzando un poquito mas, esta la verdadera Europa, la que muchos vienen a buscar desde el este. Estambul es el borde entre el este de hoy y el oeste de hoy. Como el muro de Berlin antes, es la frontera en la que muchos avizoran la felicidad de lo opulencia que esta del otro lado.

Pero no llegan. El muro es alto.

Estambul es la ciudad donde ahora, se detiene la marcha hacia el oeste de los que buscan la gloria de una vida mejor.

Es la ciudad de los sueños rotos.

Quizás sea por eso los gatos están tristes.

Cada cosa en su lugar

Bueno, primero debo decir que cuando saque mi pasaje de bus Atenas- Estambul en una compañía turca, no sospeche que el bus tendría este aspecto (imaginar aquí foto de un bus muy moderno que finalmente no saque, y esto lo escribí en el bus). Evidentemente cuando Mustafa Kemal decidió modernizar Turquia, debe haber puesto un acento especial en el servicio de buses (aunque no en el sistema de venta de pasajes)

Tampoco me imagine que iba a ser el único pasajero de todo el bus, si, bien leen, el único pasajero de todo el bus. El personal de la empresa que me acompaña dobla en numero al pasaje (chofer mas auxiliar de a bordo) Quizás la desestimulante burocracia del sistema de venta de pasajes tenga algo que ver.

Pero menos que menos me imagine que cuando me sentara en un asiento cualquiera de los 60 que creía poder elegir, el auxiliar de a bordo ya mencionado se iba a acercar a pedirme revisar mi pasaje e indicarme que debía cambiarme de asiento, ya que el que mi ticket indicaba no era ese, sino el de la fila siguiente...

Grecia: A veces me da por pensar que...

A la gente que vive en la isla de Naxos se la puede llamar culoroto con toda justicia, de hecho es lo que hizo mi buen amigo Alejandro a quien le pido disculpas por esta cita que hurto sin pedir permiso.

Los europeos tienen mucha suerte de que todos estos lugares les queden tan cerca.

Los europeos no saben la suerte que tienen, entonces se la pasan trabajando en vez de viajar.

Amo las temporadas bajas y que los hoteles, restaurantes o agencias tengan que abrir para mi, o para mi y mis amigos llegado el caso, y que lo hagan igual, y con mucha simpatía y dedicación, lo cual denota que estoy en Grecia y no, por ejemplo, en España (va con cariño para mis amigos ibéricos)

El ingles de los griegos que no saben ingles me causa una gran ternura. (Very good service, very good price, you speak my name, speak my card and you no pay, pay no extra, everywhere very good service!)

Que una nena de ~10 años en una isla en medio del mar Egeo sepa todo acerca de Argentina, quiera ir a Buenos Aires y quiera aprender español porque ve las telenovelas que exportamos, no se si me parece pintoresco, lindo, gracioso o terrible.

Cuando uno se encuentra en un lugar mítico y cargado de historia como la Acrópolis, y en vez de embargarlo la emoción y la incredulidad, mas bien piensa que no es gran cosa comparado con el Foro romano, Pompeya o Macchu Picchu, y que esta lleno de turistas, quizás debería preguntarse si no estará viajando demasiado.

martes, 27 de enero de 2009

Para toda la familia

Uno permanece en la ignorancia de cuán mala podría ser una película hasta el día que toma un ómnibus de larga distancia.

domingo, 4 de enero de 2009

De repente, esa cara me resulta conocida


Hay algo entre fascinante y aterrador cuando alguien, desde el otro lado del mundo, te dice "Te vi en una propaganda". Y te la manda.
Y vos no sabes propaganda de que, ni quien te sacó la foto, ni como llegó ahí... Y a quién favorecerá poner mi imagen en una publicidad? Qué creen que podrán vender gracias a mí?
A ver, alguna idea?
(Aclaración: yo soy el de la primera foto, el de la computadora)

lunes, 22 de diciembre de 2008

Un museo de grandes novedades


Hoy visité el nuevo y espectacular museo de Amalita. Qué lugar plagado de contradicciones! Omnipresente culto a la propia imagen, reforzado por el hecho de que se hace llamar a ella misma “la señora” choca de tal manera con el carácter de las obras expuestas que el trago se (me) hace difícil de digerir. Empecemos por decir que el museo no tiene nombre visible salvo: colección de arte Amalia Lacroze de Fortabat. Que es exactamente lo que es: los cuadros que ella colecciona y que afortunadamente ha decidido exhibir(se). Es como si hubiera abierto su desván. Y la señora te mira desde el lienzo: no ha dejado artista sin hacerle retrato, quiero decir que hasta el mismísimo Andy Warhol la ha inmortalizado, supongo que cediendo al principio de billetera mata modelo, ha plasmado para la posteridad el cuadro “Retrato de la señora Amalia Lacroze de Fortabat”, título que por otra parte se repite una copiosa cantidad de veces a lo largo y alto del museo, mezclado en una colección multimillonaria.

El museo alberga obras vanguardistas en un entorno aséptico hasta la antinaturalidad, con tal grado de vigilancia que llega a tornarse, para alguien con alergia a los disfrazados como yo, netamente invasivo. Dos veces, en mi breve visita, y eso que no me considero precisamente un agitador, los self appointed guardianes de la moral museística hubieron de apercibirme: la primera me pareció innecesaria pero atendible, pues me había acercado en aparente exceso a la obra expuesta, lo cual quedaba probado por el hecho de que estaba pisando unas líneas que a tal efecto demarcaban el área chica del muro, límite no tan imaginario que no había de transgredirse. Me pareció un simpático exceso de celo, ya que el cuadro se protegía solito con un oportuno vidrio colocado al efecto, pero no problem, acepto que pisé la raya y hasta ensayé un mudo gesto de disculpa. El segundo incidente me sublevó en cambio mucho más: me dejaba llevar yo por la visita guiada, que dado mi escaso (por decirlo amablemente) conocimiento del arte plástico me ilustraba útilmente, con una guía tan profusamente versada en su oficio que gastaba largos minutos delante de cada obra que tenia a bien comentar. Y yo cuando estoy parado mucho rato, me canso, por lo que me senté en el suelo lo más prolijamente que mis inflexibles huesos permiten, eso sí sin perder ni la atención ni el interés por lo que la guía comentaba. Pues bien, a Mr. Prosegur eso no le pareció acorde a su sistema de valores, inaceptable en nuestra sociedad occidental y cristiana, e invitóme a levantarme, pues “es política del museo que no está permitido sentarse en el suelo”. Tenía conmigo el folleto con las reglas del lugar, que didáctimente le señalé a mi uniformado amigo, donde especifica la prohibición de fumar, fotografiar, filmar, tocar las obras, correr, dejar niños sueltos, telefonear, comer, beber o portar equipajes, pero no se hacía mención alguna al hábito de sentarse en imperfecta posición de loto. El señor se ve que no era de la escuela positivista, o quizás pensaba y no supo expresar que la lista no era taxativa, pero en fin, no cambió de opinión. Como yo no tenía ganas de hacer escándalo (sí que tenía, pero intuí que no valía la pena) continué la visita sin volver a sentarme, no como el nene (suelto) que sí lo hacía, calculo que por su edad no llegaba a escandalizar al señor guardián, hay un viejo principio demostrado por National Geographic de que los niños y las africanas de tribu no son personas por lo que su desnudez no ofende a los censores, calculo que aquí similar principio aplica al caso.

En fin: pude disfrutar de obras de, entre otros, Pettorutti, Jorge de la Vega, de Berni: obras revolucionarias, de resistencia, intentos de desestructuración, desacralización, de una nueva forma de pensar el arte y todas las cosas. En un museo que no es nada, pero nada, de todo eso. Lo que hace el dinero.

viernes, 24 de octubre de 2008

Mensaje en mi contestador

Bueno, tenés muy linda voz, pero... no quiero hablar contigo...clic tu tu tu tu tu tu tu

(basado en un hecho real)

miércoles, 1 de octubre de 2008

Separadas al nacer

Alguien podría explicarme con cierta precisión en qué se distinguen una laptop de una caja de pizza?

lunes, 22 de septiembre de 2008

Patente en trámite

Escribo esto todavía en confuso estado de duermevela por temor a que mi llegada al mundo de los despiertos borre definitiva e irreversiblemente tan práctica invención, ya que en sueños he concebido un accesorio más que adecuado a los tiempos que corren: se trata de un materializador de recuerdos apócrifos. Si bien el diseño del device requiere todavia cierto pulimento, consiste a grandes rasgos en que, al figurarse el interesado en la mente una anécdota falsa, o por no ser tan duros simplemente apócrifa (pero de acaecimiento posible), se conecta uno este implemento, el que a su vez va conectado a la computadora, y sin necesidad de redondear en su mente la idea, el artefacto lo convierte en una imagen (u otro medio de demostración virtual) que acredite la existencia del suceso, en formato digital, de modo que ya puede el interesado uplodear tal imagen a su página personal, fotolog, blog o feisbuc. Culminado este proceso, la anécdota es ya a todos los efectos real como la que más.

Redunda decir que todos los amigos del creativo memorioso, que ostentan una condición de realidad equivalente, podrían dejar en esos mismos espacios sus comentarios, pues recordarán de inmediato haber sido parte de tal ya pretérito suceso.