martes, 27 de enero de 2009

Para toda la familia

Uno permanece en la ignorancia de cuán mala podría ser una película hasta el día que toma un ómnibus de larga distancia.

domingo, 4 de enero de 2009

De repente, esa cara me resulta conocida


Hay algo entre fascinante y aterrador cuando alguien, desde el otro lado del mundo, te dice "Te vi en una propaganda". Y te la manda.
Y vos no sabes propaganda de que, ni quien te sacó la foto, ni como llegó ahí... Y a quién favorecerá poner mi imagen en una publicidad? Qué creen que podrán vender gracias a mí?
A ver, alguna idea?
(Aclaración: yo soy el de la primera foto, el de la computadora)

lunes, 22 de diciembre de 2008

Un museo de grandes novedades


Hoy visité el nuevo y espectacular museo de Amalita. Qué lugar plagado de contradicciones! Omnipresente culto a la propia imagen, reforzado por el hecho de que se hace llamar a ella misma “la señora” choca de tal manera con el carácter de las obras expuestas que el trago se (me) hace difícil de digerir. Empecemos por decir que el museo no tiene nombre visible salvo: colección de arte Amalia Lacroze de Fortabat. Que es exactamente lo que es: los cuadros que ella colecciona y que afortunadamente ha decidido exhibir(se). Es como si hubiera abierto su desván. Y la señora te mira desde el lienzo: no ha dejado artista sin hacerle retrato, quiero decir que hasta el mismísimo Andy Warhol la ha inmortalizado, supongo que cediendo al principio de billetera mata modelo, ha plasmado para la posteridad el cuadro “Retrato de la señora Amalia Lacroze de Fortabat”, título que por otra parte se repite una copiosa cantidad de veces a lo largo y alto del museo, mezclado en una colección multimillonaria.

El museo alberga obras vanguardistas en un entorno aséptico hasta la antinaturalidad, con tal grado de vigilancia que llega a tornarse, para alguien con alergia a los disfrazados como yo, netamente invasivo. Dos veces, en mi breve visita, y eso que no me considero precisamente un agitador, los self appointed guardianes de la moral museística hubieron de apercibirme: la primera me pareció innecesaria pero atendible, pues me había acercado en aparente exceso a la obra expuesta, lo cual quedaba probado por el hecho de que estaba pisando unas líneas que a tal efecto demarcaban el área chica del muro, límite no tan imaginario que no había de transgredirse. Me pareció un simpático exceso de celo, ya que el cuadro se protegía solito con un oportuno vidrio colocado al efecto, pero no problem, acepto que pisé la raya y hasta ensayé un mudo gesto de disculpa. El segundo incidente me sublevó en cambio mucho más: me dejaba llevar yo por la visita guiada, que dado mi escaso (por decirlo amablemente) conocimiento del arte plástico me ilustraba útilmente, con una guía tan profusamente versada en su oficio que gastaba largos minutos delante de cada obra que tenia a bien comentar. Y yo cuando estoy parado mucho rato, me canso, por lo que me senté en el suelo lo más prolijamente que mis inflexibles huesos permiten, eso sí sin perder ni la atención ni el interés por lo que la guía comentaba. Pues bien, a Mr. Prosegur eso no le pareció acorde a su sistema de valores, inaceptable en nuestra sociedad occidental y cristiana, e invitóme a levantarme, pues “es política del museo que no está permitido sentarse en el suelo”. Tenía conmigo el folleto con las reglas del lugar, que didáctimente le señalé a mi uniformado amigo, donde especifica la prohibición de fumar, fotografiar, filmar, tocar las obras, correr, dejar niños sueltos, telefonear, comer, beber o portar equipajes, pero no se hacía mención alguna al hábito de sentarse en imperfecta posición de loto. El señor se ve que no era de la escuela positivista, o quizás pensaba y no supo expresar que la lista no era taxativa, pero en fin, no cambió de opinión. Como yo no tenía ganas de hacer escándalo (sí que tenía, pero intuí que no valía la pena) continué la visita sin volver a sentarme, no como el nene (suelto) que sí lo hacía, calculo que por su edad no llegaba a escandalizar al señor guardián, hay un viejo principio demostrado por National Geographic de que los niños y las africanas de tribu no son personas por lo que su desnudez no ofende a los censores, calculo que aquí similar principio aplica al caso.

En fin: pude disfrutar de obras de, entre otros, Pettorutti, Jorge de la Vega, de Berni: obras revolucionarias, de resistencia, intentos de desestructuración, desacralización, de una nueva forma de pensar el arte y todas las cosas. En un museo que no es nada, pero nada, de todo eso. Lo que hace el dinero.

viernes, 24 de octubre de 2008

Mensaje en mi contestador

Bueno, tenés muy linda voz, pero... no quiero hablar contigo...clic tu tu tu tu tu tu tu

(basado en un hecho real)

miércoles, 1 de octubre de 2008

Separadas al nacer

Alguien podría explicarme con cierta precisión en qué se distinguen una laptop de una caja de pizza?

lunes, 22 de septiembre de 2008

Patente en trámite

Escribo esto todavía en confuso estado de duermevela por temor a que mi llegada al mundo de los despiertos borre definitiva e irreversiblemente tan práctica invención, ya que en sueños he concebido un accesorio más que adecuado a los tiempos que corren: se trata de un materializador de recuerdos apócrifos. Si bien el diseño del device requiere todavia cierto pulimento, consiste a grandes rasgos en que, al figurarse el interesado en la mente una anécdota falsa, o por no ser tan duros simplemente apócrifa (pero de acaecimiento posible), se conecta uno este implemento, el que a su vez va conectado a la computadora, y sin necesidad de redondear en su mente la idea, el artefacto lo convierte en una imagen (u otro medio de demostración virtual) que acredite la existencia del suceso, en formato digital, de modo que ya puede el interesado uplodear tal imagen a su página personal, fotolog, blog o feisbuc. Culminado este proceso, la anécdota es ya a todos los efectos real como la que más.

Redunda decir que todos los amigos del creativo memorioso, que ostentan una condición de realidad equivalente, podrían dejar en esos mismos espacios sus comentarios, pues recordarán de inmediato haber sido parte de tal ya pretérito suceso.

lunes, 4 de agosto de 2008

El mal pensado, de Rodin.

Ayer estuve en el Museo de Arte Decorativo, elegantísmo palacio de estilo francés en la exclusiva Avenida del Libertador. Debí abrirme paso a empujones entre la multitud para visitar la exposición de Rodin que se ofrecía. Quedé pasmado, no tanto por la obra expuesta, sino por el edificio, extasiado ante tanto lujo, fabuloso usufructo de Campañas al desierto, intendencias prolíficas, vaquitas propias y penas ajenas.
A la salida, un gatito callejero, bastante sucio y supongo ignorante de la nobleza de la vecindad, se hacía prodigar cariño por los visitantes salientes. Su belleza simple me pareció más pura e inocente, totalmente fuera de lugar.

lunes, 30 de junio de 2008

Schumacher, acordate de Senna


En las autobahn (autopistas) alemanas no hay limite de velocidad, se deja al criterio y responsabilidad del conductor. Pero en lugar de señales de tránsito con numeros, hay unos vistosos carteles con fotos y nombres de la personas (generalmente familias completas) que en esa curva o en esta recta aceleraron de más y ya no están entre nosotros. Brrrrr. Y este tipo a 240km/h (es literal) hablando por teléfono como si estuviera manejando un karting.

viernes, 27 de junio de 2008

Tengo que conseguir, mucha madera...


Lito Nebbia queria construir una balsa e ir a naufragar, no?
Podía haber venido al Latvia Midsummer camp!

Como se imaginan ustedes 5 días en las tierras indómitas de Letonia? Bueno, yo tampoco me los imaginaba así.

Los primeros dos días los pasamos en una especie de granja donde tenían unos animales más bien curiosos... unos animales que llaman. Sí, en este lugar a orillas del mar báltico, a kilómetros apenas de Rusia y de Finlandia, esta gente tenía llamas. Y por si eso les parece poco, llamas y camellos. Ironías de la vida, en Marruecos no vi un camello salvo en fotos, tuve que llegar hasta acá para verlos. Y también anduvimos visitando castillos, que muy lindos, pero vieron como es Europa, después de un tiempo todos los castillos e iglesias empiezan a parecerse.

El tercer día nos embarcamos en unas balsa de morondanga que, si las veía flotar, no hubiera creído que podían soportar cada una el peso de 20 personas (ver foto). Después de haber navegado en ellas, tampoco lo puedo creer. Ahora entiendo la desesperación de los náufragos, qué lenta es esta cosa! Nos llevó como 10 horas llegar a nuestra primera escala, donde acampamos e hicimos alta llamarada en torno a la cual bailamos y cantamos (y comimos y tomaron) para celebrar la llegada del verano (en estas latitudes es una celebración muy importante).

Al día siguiente teníamos un camino más largo por recorrer, y, adivinen qué, nadie se quiso levantar a las 7 para pasar 15 horas en los delerictos flotantes. Así que hicimos abandono (previa comunicación al propietario) y nos allegamos al pueblo más próximo de donde tomamos un ómnibus a la ciudad más próxima de donde tomamos un tren al lugar que teníamos previsto como siguiente escala y allí los por entonces escasos sobrevivientes acampamos... en la costa del río pero al costado de la ruta. Yo manifesté mi desacuerdo a tal cercanía con la civilización, pero por suerte no me hicieron caso porque llovió como la hostia y ahí pudimos guarecernos y hacer fuego y todas esas cosas abajo de un providencial puente. Yo no tenía ya cámara, pero pueden ver las fotos de un finlandés en http://stnz.fi/blog/

Y el último día, visitamos otro castillo, caminamos por el bosque, y siguieron tomando. Qué bárbaro, cómo toma la gente en este mundo. (Comentario al margen, en todo este lado de la tierra llamé por demás la atención por no tomar alcohol, es aparentemente algo incomprensible. Tuve que resistir reacciones del tipo: ser mirado como marciano, explicaciones de que mi “problema” era porque no había probado tal o cual bebida, ciertas miradas de disgusto incluso, compasión e innumerables intentos de convencerme de que me estaba perdiendo todo lo bueno de la vida). Pobres los vegetarianos, que difícil debe ser su vida. Y los veganos deben tener una tasa de suicidios (y asesinatos) altísima.

Y bueno, el último día, también, nos volvimos, digo para darle un cierre un poco más elegante.

jueves, 26 de junio de 2008

Es que la fama me persigue…

Recordaran ustedes (recuerdan?) el incidente que me ahorrara 20 o 30 euros por equipaje en el vuelo Madrid- Dublin... el providencial argentino que me dispenso de pagar los cargos correspondientes a mi exceso de equipaje... hoy tuve como un deja vu, mas bizarro todavia. Como corresponde hago la cola del check in en el aeropuerto de Riga (Letonia) donde las posibilidades de encontrar un argentino trabajando en el aeropuerto son estadisticamente despreciables... llegado al mostrador, el inconfundible fenotipo baltico de la recepcionista con sus crueles ojos casi traslúcidos,su diabólica belleza y su cara de poker deja poco espacio a la ilusión . Pasaporte, etcetera. Permitame ver su equipaje . Es demasiado grande señor, pongalo en la balanza... 15 kilos? Eso es MUCHO más de lo admitido como equipaje de mano... va a tener que despacharlo... tendra que pagar, bla, ventanilla, por caja, etc...Es posible que el destino me haya soltado la mano y dejado solo frente a las reglas del mundo capitalista y cruel? Y ahora, quién podra ayudarme? Dónde está el chapulín colorado cuando lo necesito? Sonando casi la campana, abandonada ya toda esperanza, de repente la frialdad empresaria se transforma en sonrisa angelical y con una cara nueva la letona, ahora mas linda que nunca, pronuncia la frase que habría de salvarme:

“are you a Couchsurfer?”

Me pregunto que voy a comprar con estos 20 euros que ahorré. Gracias Casey, vos sabés que en el fondo te queremos.(1)


(1)[N.del E.] El autor hace referencia a Casey Fenton, fundador de Couchsurfing. El autor y Casey no se llevan demasiado bien, aunque puede que Casey no lo sepa o no lo tenga muy presente.