jueves, 10 de septiembre de 2009

un mundo lisergico y anacronico

lleve a mi sobrina al circo en New Jersey. Pero el circo no era como ningún circo que yo hubiese visto antes. O en realidad era como muchos circos que yo había visto antes, en películas y libros, generalmente de terror. Este circo era un lugar surreal, con personajes que parecian sacados de fotografías de Diane Arbus, payasos siniestros junto a enanos que corretean cuya única gracia es ser enanos, brindando un ruidoso homenaje a la incorrección política. Quien creería que en el país donde llaman afro americanos a los negros -a quienes por otra parte se les coartan todavía muchos derechos, pero eso es una historia aparte- se expondría aun hoy a la gente como fenómeno de feria (o de circo, justamente)
Ya intuía que la función no me seria indiferente cuando vi por aquí y por allá a los surreales personajes que serian el espectáculo de la noche. Cuando desplegaron bandera americana tamaño invasión y entonaron, junto con el publico, las estrofas del himno nacional, supe que esto pasaría los limites de lo imaginado. Era lo que se dice un comienzo prometedor.
Y luego comentó el desfile de personajes circenses que yo creía poco menos que mitológicos, o al menos, parte del pasado.
El hombre bala (con el cañón mas grande del mundo según anunciaron)
Un caballo que hace operaciones matemáticas, guiado por su viejo cowboy con sombreo y pantalón de montar (con flecos!)
perros acróbatas, conducidos por una cow girl vestida al mejor estilo fantasía sexual del lejano oeste -cosa que su avanzada edad llevaba casi hasta lo grotesque - munida de látigo que hacia restallar sin pausa (calculo que eso les recordaba a los perros la importancia de cuidar la destreza)
payasos que a pesar de sonreír inspiraban mucho mas miedo que gracia.
familias de acróbatas que se asoman al abismo, y hasta se caen en el, sin mayores consecuencias
Y los elefantes que se suben a un banquito y hacen otras gracias, calculo que contentos de evitar la picana que su entrenador traía en la mano con poco disimulo.

Fue como un viaje en el tiempo, a lo mas profundo y retrogrado de este país que nos resulta familiar, antipatico por decir lo menos, pero que es, a pesar de todo, misterioso.

5 personas opinaron sin que les pregunten:

Ale dijo...

Supongo que, en sus comienzos, la magia del circo estaba constituida por una visión de lo socialmente invisible. ¿Quién le iba a dar trabajo a un enano o a un deforme? ¿Dónde ibas a ver un tigre o un elefante fuera de sus hábitats naturales (los zoológicos eran jardines de reyes y nobles, no eran públicos)?

En el contexto contemporáneo, es increíble que nos sigamos asombrando de la enanez de un enano o de que los animales sean capaces de realizar proezas ajenas a su naturaleza por miedo a la represalia y a la crueldad.

Lo de los payasos, es lisa y llanamente pelotudo. Es estimular en el niño el "ey, ese señor es diferente, riámonos de él para sentirnos más importantes nosotros que nos vestimos todos iguales".

De cualquier modo, mea culpa, la gente que se viste de forma estrafalaria me causa gracia (que con el tiempo se hace condescendencia y finalmente lástima aunque, sí, ya sé que "quién soy yo" para reirme de cómo se visten, digamos, Cerati o Justi Timberlake).

lolette dijo...

que bueno que es esta!!! me queria poner como seguidora pero veo que no lo tenés habilitado...que lastima

Ezequiel dijo...

Listo! Habilitado!

Francisca dijo...

Te dejo invitad@ a escuchar el podcast de los blogs "¡Larga vida al Blog!"
http://largavidaalblog.blogspot.com/

Evelyn Spalding dijo...

Asi que viste "Freaks" en vivo?